De mentiras repetidas y la pretensión de que sean verdad

 

“…manifiestan gusto por la imprecisión histórica, credulidad indiscriminada hacia cualquier fuente y tendencia a no usar un testimonio cuando se haya demostrado fidedigno sino a juzgarlo fidedigno porque ha sido usado.”

Umberto Eco, “Migraciones de Cagliostro”, en “Entre mentira e ironía”

 

Voy a ocuparme hoy de las argumentaciones de un concejal ofisitor, cuyo nombre conozco y recuerdo, pero elijo no mencionar por dos razones: para no darle inmerecida fama y porque, siendo éste mi sitio personal, decido yo con qué, cómo y cuándo enchastrar las paredes.

También porque he aprendido que la crítica ad hominem, además de falaz, es una perversa desviación del debate político. Ocuparse de censurar las opiniones del adversario no por su contenido sino por quién las enuncia es, por cierto, una posición incluso holgazana. Reconozco que, en estos tiempos de carpetazos, termina siendo más fácil googlear un apellido y encontrar archivos indeseados. Pero yo sigo prefiriendo escuchar con atención las argumentaciones ajenas para construir mi réplica.

El funcionario político de quien me ocupo ha salido, con más énfasis que razón, a defender el impuestazo que impulsa su jefe Leonardo Boto, y que ya detallé en Otro IMPUESTAZO del intendente Boto. Su esfuerzo en cierto modo es encomiable. Primero, porque su prédica es solitaria: todos sus compañeros, que seguramente –con más disimulo que convicción– sentarán el culo y alzarán la mano para votar la creación de tributos, guardan por ahora un estruendoso silencio. Y luego porque, como siempre repite lo mismo, no hay que descartar que logre generar alguna confusión.

Veamos entonces qué dice:

-          Que ante la retracción de la asistencia financiera de la Nación a las provincias y, desde éstas, a los municipios, las comunas han sufrido una significativa merma en sus recursos.

-          Que esto se ha agravado porque el gobierno de Javier Milei y Luis Caputo, además, ha dejado de afrontar gastos que tradicionalmente estaban a su cargo, abandonando en especial la asistencia a los sectores más necesitados de la sociedad en sus requerimientos más elementales, como la alimentación. Y que el Municipio ha tenido que acudir a suplantar ese abandono.

-          Que no es Luján el único distrito en que se está evaluando la creación de estos tributos que gravan al consumo, en especial a los combustibles y al gas de red. Que distritos en los que gobiernan otros partidos políticos, como General Pueyrredón y San Isidro, están avanzando en el mismo sentido.

-          Que peor que crear estos gravámenes sería aumentar los que ya existen, como ha hecho Tres de Febrero, con un incremento del 125% en sus tasas.

-          Que, por último, estas medidas son “circunstanciales” y que “se plantean con un fin”.

 

Tarde piaste, pajarito

Ya en Sacando máscaras en tiempos de carnaval describí el actual gobierno de Milei y Caputo, e intenté mostrar cómo sus políticas, así como sus justificativos, son los mismos que vienen repitiéndose en la Argentina cada vez que la derecha se hizo cargo de conducir la economía. Hoy son Milei y Caputo, con Federico Sturzenegger entre bambalinas, como antes lo fueron Álvaro Alsogaray, Adalbert Krieger Vasena, José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y siguen las firmas.

La fórmula repetida es el ajuste con empobrecimiento de los sectores asalariados, aumento de tarifas y precios por encima de sueldos y jubilaciones, enajenación del patrimonio público, retracción del consumo, etc., etc., etc.

El propio candidato Milei anunciaba en campaña que el centro de su plan para reducir el déficit fiscal sería una brutal reducción del gasto público. Sus recorridas con una motosierra en las manos eran la representación de lo que vendría.

Creo que nadie puede estar sorprendido entonces si hoy el gobierno nacional recorta ferozmente sus gastos; o si, haciendo gala de una insensibilidad pocas veces vista, lo hace sobre todo en las áreas sociales; o sí ello implica además una disminución de las transferencias a las provincias y los municipios.

Sí llama la atención que este marco pretenda ser utilizado para justificar la creación de nuevos impuestos al consumo que también afectarán, más que a otros, a los sectores de menos recursos. Y resulta particularmente irritante que todo esto, las críticas al ajuste nacional y su uso para explicar el impuestazo local, sea planteado por quienes, priorizando “el armado local”, bastante poco énfasis pusieron en impedir que la serpiente saliera de su cascarón. Los números son elocuentes: en la elección del 22 de octubre de 2023, cuando Boto se jugaba la reelección, consiguió el 58% de los votos, pero su candidato a presidente, Sergio Massa, sólo llegó en Luján al 37%. Y apenas un mes más tarde, el 19 de noviembre, en el balotaje, Milei consiguió en nuestro distrito casi la misma cantidad de votos que tuvo Boto para ser reelecto, el 57%.

 

“Cum finis est licitus, etiam media sunt licita”

“Es imposible que no percibieran la trampa. Ésta reside en la falsa identificación de mentir y ser mentiroso. Mentir es decir lo contrario de la verdad: ser mentiroso es tener el hábito de mentir, sin que ello signifique una obligación de mentir todo el tiempo.”

Jorge Luis Borges, “Dos antiguos problemas”

 

El pobre Nicolás Maquiavelo, hay que decirlo, no tiene buena prensa. Es frecuente escuchar el uso del adjetivo maquiavélico como sinónimo de astuto, taimado, ladino, calculador, retorcido, engañoso, mentiroso, falaz, adjudicándole ésas y tantas otras maldades más. Y, tal vez sea la causa de ello, a todos nos han dicho que “El fin justifica los medios” es una enseñanza de Maquiavelo en su libro “El príncipe”, publicado en 1532. Pero se trata de otra injusticia más, pues en ninguna de las páginas de esa obra, ni en nada que haya sido escrito por el gran florentino, aparece esa sentencia.

En realidad, la expresión en latín Cum finis est licitus, etiam media sunt licita, que traducida sería “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios”, pertenece al teólogo alemán Hermann Busenbaum, de su libro “Medulla theologiae moralis” (“El núcleo de la teología moral”), del año 1650.

Quien quiera que haya sido su autor, lo cierto esta frase ha venido muy bien a quienes, desde el ejercicio del poder, pretenden que los nobles fines que dicen procurar justifiquen las moralmente dudosas –y a veces decididamente ruines– maniobras y herramientas que utilizan. Por ejemplo, cuando dicen que tienen que cobrar nuevos impuestos regresivos, y también confiscatorios e inconstitucionales, porque no les alcanza el dinero que les da la Provincia, o porque tienen que hacerse cargo de obligaciones que la Nación ha abandonado, o porque son “muchos” los municipios que están ya haciéndolo.

Pero además esta última es una aseveración falsa: muy por el contrario, se está dando un proceso en el que varias municipalidades que habían creado tributos de estas características, están desandando el camino. En la Provincia de Buenos Aires, ya Tigre, Morón, Esteban Echeverría y Tres de Febrero son los distritos que están haciendo punta en ese sentido. Por eso, decir que muchos otros municipios están pensando en aplicar “tasas” a los combustibles es, permítanme la licencia, maquiavélico.

¡Y conste que digo todo esto sin caer en la escatológica metáfora de las moscas y sus hábitos alimenticios!

 

La paja en el ojo ajeno

El impuestazo del intendente Boto, vale recordar, pretende cobrar nuevos tributos en Luján: un 2,5% a los combustibles líquidos y un 2% al GNC; un 1,5% a las compras en super, hiper y minimercados; un 1,3% a las compras en restaurantes y bares de shoppings; un 2% al consumo con tarjetas de crédito y de débito; y un 4% al uso del gas de red, entre otros.

En su tour mediático, este concejal ofisitor dice que sus colegas opocialistas alzan la voz contra esta medida pero callan frente a otros municipios que han aumentado sus tasas recientemente. Y da como ejemplo a Tres de Febrero que, según dice, incrementó sus tributos en un 125%. Lo dice enfáticamente, y no se le cae la cara.

El 6 de junio de 2022 se votó en el Concejo Deliberante una importante modificación de las ordenanzas fiscal e impositiva, que regulan todo el sistema tributario municipal. En ese momento se mezclaron concejales de todas las bancadas para aprobar otro impuestazo, de magnitud semejante o peor incluso a éste. El opocialista Andrés Salvatto, del PRO, y el ofisitor César Siror, del entonces Frente de Todos, fueron los voceros que intentaron explicar las bondades del régimen fiscal local que estaban por votar.

En esa votación, en particular en el artículo 2°, inciso b), de la Ordenanza Impositiva N° 7.837, se introdujo una modificación significativa. Desde tiempo atrás, la mayoría de los tributos municipales se expresan en cantidad de “módulos”, siendo cada “módulo” el equivalente al 3% del sueldo básico de un trabajador municipal del agrupamiento administrativo, clase V, con régimen de 40 horas semanales. Hasta esa reforma del 6 de junio de 2022, la actualización del valor del módulo operaba anualmente, cada 1 de enero, en función de los aumentos salariales otorgados al personal municipal durante el ejercicio anterior. Pero desde el 6 de junio de 2022, esa actualización es mensual.

Según el acuerdo paritario de 2023, entre abril de ese año y marzo de 2024 el sueldo del empleado municipal aumentó un 134%. Por lo tanto, el valor del “módulo” subió un 134%. Y entonces la enorme mayoría de las tasas y los derechos que cobra la Municipalidad a los contribuyentes también se encareció en un 134%.

Hasta donde llegan mis conocimientos matemáticos, el 134% de Luján es más que el 125% de Tres de Febrero, ¿no? Y encima Tres de Febrero es de los municipios que están eliminando sus tributos a los combustibles, mientras en Luján se lo quiere instaurar. O sea: o el concejal ofisitor es un burro o –lo más probable– cree que nosotros lo somos.

Y dejo una advertencia: preparémonos para los aumentos de tasas que se vienen en los próximos meses que, según el último acuerdo paritario, serán del 20% en abril, otro 20% en mayo, un 17% en junio y un 15% en julio.

¡Y se ofenden si hablamos de IMPUESTAZO!

 

Por ahora, para siempre

Es una burla decir que los nuevos tributos serían “circunstanciales”. Nada de eso dice el proyecto de ordenanza, ni hay una sola línea en el expediente que permita deducir la transitoriedad en la aplicación de los nuevos tributos.

Tampoco se expresa “el fin” para el cual sería creado cada uno de esos impuestos. Y esto es, precisamente, lo que lo convierte en una iniciativa inconstitucional, porque no existe ningún “fin”, ninguna prestación que los habitantes de Luján recibiríamos del Municipio a cambio del aporte compulsivo que se nos exigiría.

 

No habla entonces el concejal de la inconstitucionalidad de estos pretendidos impuestos por no existir prestaciones correlativas del Municipio que deban ser financiadas por los vecinos. Ni refuta que se trate de tributos regresivos, en tanto quiere convertir en contribuyentes a quienes consuman. Y calla cualquier alusión a la confiscatoriedad de los gravámenes propuestos, que se superponen a impuestos nacionales ya existentes y que contradicen expresamente leyes nacionales que los prohíben.

De ese tenor es el debate que proponen…

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